Los pesados Elefantes.
Nuestro Alfil es una pieza con un gran poder. Domina las diagonales del tablero, se infiltra entre las piezas del contrario por huecos a veces imposibles, es rápido, ágil y si se une a su compañero puede ser letal. Desafía a las matemáticas, ya que se dice que aunque uno vale 3 puntos, la pareja vale 7.
Pero no siempre ha sido así. Los Alfiles musulmanes y europeos de la Edad Media eran lentos, descendían de los Elefantes indios, podían saltar en diagonal sobre otra pieza, aunque no influían en ella. Y se puede llegar a rastrear más de 100 nombres diferentes para la pieza, como iremos viendo.

Se daba la paradoja de que no solo los Alfiles de casillas contrarias no coincidían, tampoco los de casillas concordantes podían encontrarse.
En los siguientes diagramas podemos ver las casillas a las que se pueden desplazar.

Alfiles de casillas blancas Alfiles de casillas negras
Cada Alfil solo podía acceder a 8 casillas del tablero. En dos de ellas con una potencia de ataque de cuatro casillas, en 4 puede elegir entre dos opciones y en otras dos solo tiene un movimiento posible.
Como se ha señalado, nunca podían encontrarse, ya que circulaban por casillas distintas. Ninguna de las grandes diagonales era accesible para ellos, además de otras cuatro (las compuestas por cuatro casillas).
Otros movimientos de la época que debemos de tener en cuenta:

El Firzan, Alferza o Regina, podía mover (y capturar en ella) a la casilla contigua de su color.
El Rey, la Torre y el Caballo movían como en la actualidad.
Los peones podían mover a una casilla y solo podían coronar un Firzan. No existía el enroque.
Se ganaba por Jaque Mate o Rey desnudo (dejar al Rey contrario sin piezas). Pero si en la siguiente jugada capturaba la última pieza del contrario se producía el empate.
Este escaso poder se intentó contrarrestar de varias formas.
Los jugadores musulmanes tenían en gran estima conseguir el mate con esta pieza, así como con el peón, por ser dos piezas débiles, destacando jugadores en el “juego del alfil”.
En otros casos, se le dio protagonismo con alguna brillante combinación. Hay que recordar que uno de los problemas más recurrentes del ajedrez medieval, el problema de Dilaram, incluye en la combinación una descubierta de alfil.
Problema de Dilaram
Dilaram (que se puede traducir como “Alegría del corazón”), la esposa favorita de un noble, asistía a un juego en el que este, desbordado, había apostado a Dilaram en una partida de Shatranj en la que estaba a punto de recibir mate. Dilaram, angustiada le dijo al noble: “Sacrifica tus dos roques, y no a mí”. El jugador comprendió y encontró la combinación justa para conseguir la victoria.

1.Th8+ Rxh8 2.Af5+ Rg8 3.Th8+ Rxh8 4.g7+ Rg8 5.Ch6+ +
En Europa, sobre todo, se atajó en numerosas ocasiones, con el simple método de colocarlo donde quiso el autor sin atender a la “legalidad” de la posición. A veces incluso dos Alfiles del mismo bando ocupan casillas del mismo color. Algo imposible ya que el peón que coronaba solo podía ser cambiado por una Alferza.
Pero la historia comenzó mucho antes…
(Continuará)
