El caso del Elefante que se convirtió en Obispo (III)

Ajedrez en la Historia

El Fil árabe

El Fil árabe.

El chaturanga indio, comenzará a conocerse en Persia como chatrang y tras la conquista musulmana de la región, a mediados del siglo VII, pasará a denominarse Shatranj. El raja pasa a llamarse shah, el visir o sabio será el Firzan, el pil cambia a fil, el aswha se llamará Faras y el piyada se conocerá como baidaq.

Nuestro Fil (pl. fiyala, ‘afyāl) goza de una considerable reputación, sobre todo cuando consigue el mate, aunque su poder real sea débil. Se representa como “una pieza con cuello largo y estrecho, con una cabeza ligeramente hendida ” (History of chess. Murray).

El movimiento o salto del fil se denomina nazwan y el doble ataque a Rey y filshāh wal-fīl. Se distingue además la fuerza o valor de cada Fil.

El Fil del Sha (rey) se denominaba Fīl ash-shāh, aunque también se conocía como Fīl al-qā’īma, Fīl al-man’a o Fīl an-nafs. El otro Fīl al-firzān. En general se consideraba que el Fil de Rey era superior.

Manuscrito H. John Rylands Library Manchester, Arab. 59 mit XV  

El jugador musulman Laj-laj (el tartamudo) habla con las palabras de su maestro:

“Aṣ-Ṣūlī (s. IX) ha dicho:

  • El mejor de los Fīls es el Fīl an-nafs, que es el Fīl al-man’a. Es mejor que el Baidaq (peón) de Rey, y el otro Fīl al-Firzān es mejor que el Baidaq (peón) de Firzán.
  • Los dos Baidaqs centrales son mejores que Firzān y Fīl.
  • Rabrab y Abū’n-Na’ām solían aconsejar el intercambio de la Fīl por dos Baidaqs en todas las circunstancias, y el intercambio del más débil por el mejor Baidaq.
  • No intercambies Fīl y Baidaq por Firzān a menos que su oponente haya ganado su Firzān.
  • Si tu Rukh (Torre) está encerrado, intenta cambiarlo por Faras (Caballo) y Firzān, pero de otra manera no.“

Todo esto comienza a configurar una Teoría sobre nuestro Alfil. El siguiente paso es situar su valor en el juego en relación a las demás piezas. Se puede asociar a un valor monetario como hace As-Suli, que concede un valor de 1 dirhem para el Sha y el Rukh; 1/3 para el Firzan; ¼ para nuestro Fil; 2/3 para el Faras; ¼ para los Baidaq centrales; 1/6 para los Baidaq de Faras y Fil; 1/8 para el peón de Rukh.

Además un jugador más fuerte debía ofrecer una ventaja al oponente dependiendo de la categoría de ambos contendientes:

  • “El menor grado de ventaja es permitir al adversario el primer movimiento.
  • El segundo grado es darle el Medio Peón, que consiste en quitar el Peón de Caballo de su propia fila y colocarlo en la tercera casilla de la Torre.
  • La tercera especie de ventaja es dar el Peón de la Torre.
  • La cuarta, el peón del Caballo.
  • La quinta, el peón del Fil.
  • La octava especie de ventaja es el Fil del Rey.
  • El noveno es el Fil del Firzan.

Así pues la ventaja de Fil se concedía en la parte baja de la categoría de los jugadores. Y termina con una impagable reflexión:

“Dar cualquier probabilidad más allá de la Torre sólo puede aplicarse a mujeres, niños y tiranos.

Por ejemplo, un hombre al que incluso un jugador de primera clase puede permitirse dar las probabilidades de una Torre y un Caballo no tiene derecho a ser clasificado entre los jugadores de ajedrez. De hecho, las dos Torrecillas del ajedrez son como las dos manos en el cuerpo humano, y los dos Caballos son, por así decirlo, los pies. Ahora, ese hombre tiene muy poco de que jactarse en cuanto a la virilidad y el valor cuando te dice que ha dado una buena paliza a otro hombre que sólo tenía una mano y un pie.“

El papel del Fil en la disposición de piezas al comienzo de la partida, que los musulmanes conocían como tabiyat (lo que podría semejarse a nuestras aperturas), es bastante pasivo. En la tercera parte de ellas ningún Fil realiza movimientos. Otro tercio desarrolla el Fīl ash-shāh en la banda (h3) y el Fīl al-firzān por el centro (e3). En poco menos de otro tercio los dos ocupan las bandas (h3 y a3), dejando para el resto de las posiciones solo algunos casos.

      

Al Mujannah: La tabiya favorita de As- Suli. Los Alfiles continúan en sus posiciones originales.

Manuscrito Risâletu-lLajlâj fī Bejâni, Cleveland Public Library

El Fil, en la parte final de la partida, que se conocía como mansubat (comparable a los problemas de mate actuales) fue protagonista de muchos de ellos con su peculiar salto.

Se reconocían finales de los que se sabía el resultado, una especie de tablas de Nalimov de la época. (Las tablas de finales de Nalimov incluyen todos los resultados de finales de 5 piezas).

La Torre ganaba frente dos Alfiles, el Firzan hacía tablas frente a un Alfil al igual que el Caballo.

No era costumbre en los mansubat establecer condicionantes en la solución, y no es hasta las copias más recientes, cuando comenzamos a ver Mansubat con este tipo de condiciones: dar mate con una pieza concreta o darlo en una casilla determinada. El Baidaq y el Fil, eran las piezas mas demandadas para conseguir el mate.

   

 MS As’ad Efendi nº 131. Las blancas juegan y ganan.

 1.Th2+, Th3 2.Dg7+, Rh2 3. Ad3, Txh2 4.Af5++

Uno de estos manuscritos, el conocido como Man, (MS John Rylands Library, Manchester. 1446) nos aporta una serie de composiciones llamadas Mikhariq (Pl. mikliāriq), que podemos comparar con un “rompecabezas” o “ejercicio”, a la manera de la gira del Elefante, que vimos, y que se acercan en algunos casos a la matemática. Destacan entre estas posiciones el recorrido del Caballo por todo el tablero, algo que los indios ya habían resuelto; el llamado problema de Guarini, que consiste en una permutación de Caballos y un mikhrāq al-‘afyāl, el ejercicio de los Elefantes, en el que se pide que con cada uno de los cuatro Fil, se capturen 7 piezas enemigas en 10 movimientos, con 40 movimientos en total.


Diagrama mikhrāq al-‘afyāl Sh 568 British Museum  216. Manuscrito Man 33.

كتاب في الشطرنج ومنصوباته وملحه Kitāb fī al-shaṭranj wa-manṣūbātihi wa-mulaḥih

Para ejemplo de cómo funcionaba el juego con el movimiento del Alfil vemos este final de Alfil frente a peón. Se trata del mansubat 39, que aparece en numerosas copias. Para su resolución hay que recordar la regla del Rey desnudo. Si un rey quedaba sin piezas perdía. Pero si en la siguiente jugada capturaba la última pieza del contrario se producía el empate.

   

Las blancas juegan y hacen tablas.

1.Rc2, Ae3 2.Rd3, Ag1 3.Re2 Rg6 4.Rf1, Rxh6 5.Rxg1  ½–½

El Rey blanco persigue incansable al Alfil negro.

Si 2…Ac1 3.Rc2, Aa3 4.Rb3, Ac5 5.Rc4, Ae3 (5…Ae7 6.Rd5, Rg6 7.Re6) 6.Rd3

Las otras variantes no añaden nada nuevo.

(Continuará)